dimarts, 19 de setembre de 2006

La esponja sedienta en el pedregal

Estos días me sentía como una esponja sedienta en un pedregal: Porosa, con muchos recovecos y caminos interiores, buscando el agua que sacie, que llene mi sed de siglos, pero rodeada de superficies lisas, relucientes y secas.
No estaba triste, no en el sentido literal de la palabra, pero sí constatando que estaba con gente a la que pido más de lo que pueden darme. La teoría la se: está mal pedir cosas que no se pueden dar. Hay gente que no ama, pero eso no es malo, si las normas son claras, si están todos de acuerdo en que los problemas de uno son sólo los problemas de uno, y no deben afectar a nadie más. Por el bien de la amistad, entendida de esa manera.
Poco a poco, he ido entendiendo que tan malo es amar a quien no quiere, como no amar a quien lo desea. Que el dolor va en los dos sentidos, que hay gente que se siente mal cuando otros reclaman entrega, que es injusto pedir demasiado a quien no quiere dar. Que no se debe buscar agua en un pedregal con guijarros lisos y perfectos.
Y mientras meditaba si no soy demasiado emotiva, aparecieron los amigos. Los de verdad. Alumbrando de lejos, sosteniendo mi equilibrio. Llevando el cántaro de agua que sacia la sed.
Los amigos. Los que aman, los que están ahí, aunque vivan a mil Kilómetros, los que sienten que tus problemas son sus problemas. Los que se presentan de improviso en casa, a tomar una taza de te y dar un abrazo. Y los que adivinan que deben llamar, y marcan tu número sin tener nada que decir, sólo por hablar.
El cariño. La compañía, el saber que no estás sola, porque hay gente que se alegra de que respires, y piensa en ti desde la distancia, y pensándote te crea, y esta amistad te hace mejor, pues para merecer estos amigos debes ser como ellos.
Hace años, muchos, un amigo me hizo sentir que cuando se quiere de verdad los kilómetros son una ilusión óptica. Siempre he tenido a gente que me quiere, aunque algunos viven más lejos de lo que querría . Siempre he tenido amigos que sacian.
No concibo amistad sin amor, sin entrega, sin solidaridad, sin cariño.
Tengo amigos así.
Lo demás, es la jungla.