dimarts, 1 de setembre de 2009

Cita

Ahora que estoy a punto de abandonarla, qué íntima me parece por fin la tierra. Me despierto y ahí, tan enormes en su proximidad a mis ojos que es como si mirase entre los troncos de los árboles el interior de un bosque desconocido, están las raíces de la hierba, y entre las raíxes, uniéndolas, alimentándolas, la míriada de redondas partículas de tierra, tan minúsculas, tan visibles, que de repente comprendo el proceso por el que su energía fluye a través de los tallos dorados. Estos tallos largos y finos son casi transparentes. Uno puede mirar a su través y ver las burbujas de la savia ascendente. Son columnas de luz, canales verticales por los que la tierra se da en alimento al cielo. Y en su cima, tan lejos que parecen inalcancables, las plumosas cabezuelas, rollizas, mecidas por la brisa, a cuyas dulces semillas asciende toda la riqueza de la tierra.
(Continuarà)
(David Malouf, "Una vida imaginaria")