dimecres, 2 de setembre de 2009

Cita

(Continua d'ahir)
Alrededor de la base de estas raíces, buscando refugio y alimento entre ellas como en un bosque, están las criaturas más pequeñas, cochinillas, hormigas, tijeretas, lombrices de tiuerra, escarabajos, otro mundo y otro orden de existencia, tupido y ocupadísimo en su interminable proceso de creación, supervivencia y muerte. Hemos llegado a unirnos con ellos. El calor de la tierra bajo mi cuerpo, cuando me tiendo por la noche, es asombroso. Es como el calor de otro cuerpo que ha absorbido el sol durante todo el día y ahora vuelve a emitir el calor almacenado. Es más suave, más oscura de lo que jamás habrá creído, y cuando tomo un puñado de ella y huelo sus aromas extraordinarios, de improviso sé de qué estamos compuestos, como si la energía que hay en este puñado de tierra negra se hubiera abierto de repente, entre mi cuerpo y ella, como si entre ella y los tallos de hierba hubiese un corredor por el que fluyera nuestro ser comun. Ya no la temo. Me tiendo a dormir, y me pregunto si, en el abandono del sueño, podría aplastar las raíces a lo largo de mi cuerpo, y cuando tengo el primer sueño casi siento que eso empieza a suceder, percibo que mis poros individuales se abren a las partículas individuales de la tierra, cuando comienza el intercambio.
(Continuarà)
(David Malouf, "Una vida imaginaria")